BLOG·Yolanda, nuestra psicologa

“Soy muy pequeñ@, para ir al cole”

Reflexiones sobre el ciclo infantil,

de Yolanda González Vara, Experta en Salud e Infancia.

“Mamá, no quiero ir al cole. Yo, ya fui ayer. Quiero quedarme en casa, contigo…”

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¿Cuántas veces habéis oído esa expresión genuina, a una criatura de dos o tres añitos? ¿Por qué, numerosos peques se resisten a ir a espacios de “educación infantil”? Algunos pueden verbalizarlo directamente, otros lo manifiestan a través del llanto, mientras demasiados, se aferran al cuello de la mamá o de la figura de apego correspondiente, máxime si no existen períodos de adaptación-integración adecuados.

Podemos consolarnos con un “al de un rato, deja de llorar, se acostumbran. Algunos hasta juegan” Por qué? Es una respuesta de supervivencia institiva.…

¿ Pero, es acaso necesario que un bebé o niñ@ pequeño@, tenga que vivir la emoción de tristeza, ansiedad o abandono ante la separación? Aprender la asignatura de la resignación, ante su llamada de atención, que reclama la seguridad de su figura de apego, no es una manera gratificante de experimentar la vida a tan corta edad.

Efectivamente, para su desarrollo evolutivo saludable, no necesita pasar esa experiencia dolorosa e innecesaria. Demasiadas frustraciones existen en la vida, como para generar otra, que puede ser evitable a tan temprana edad.

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Los motivos por los cuales, los padres escolarizan tempranamente, son muchos:
  • El primero y fundamental, responde a las necesidades laborales: los padres trabajan y en ocasiones, no disponen de recursos para atender a sus peques en casa en su horario laboral, por cuestiones económicas.
  • El segundo, es la creencia por parte de las familias de que la franja cero-tres años, es educativa. Así se dispone en los medios oficiales dependientes del Ministerio de Educación. Es esto así? O responde a un déficit de información y formación al respecto?
    De cero a tres añitos, los peques desarrollan muchas actividades de aprendizaje no formal, en el hogar. Y para realizar este aprendizaje, necesitan de la seguridad que ofrece su figura de referencia: mamá o papá, en función de la relación que siente como apego seguro. Tienen toda la vida, para formar parte del aprendizaje formal, reglado e institucionalizado.

Hay mucha confusión de conceptos:

No es lo mismo, escolarizar que socializar. La socialización, estar con iguales y disfrutar del juego libre, es una necesidad que parte de las criaturas a partir de 3 o 4 años de vida, después de haber satisfecho su necesidad de dependencia natural en el seno familiar. Por el contrario la escolarización, parte de la decisión del adulto, por diversos motivos, algunos de los cuales hemos señalado más arriba.

El mito de que “cuanto antes mejor”

Este mito queda cuestionado cuando desde las neurociencias, se sabe que la “etapa de cuatro a siete año, es cuando el cerebro realiza más conexiones entre la parte más superficial y más profunda, la de la memoria” (Universidad Barcelona 2015) y es en esta etapa cuando se realizan los aprendizajes con mayor facilidad.

Esta situación pone de manifiesto, la falta adecuada de atención a la primera infancia, por parte de los organismos oficiales gubernamentales, que obligan a las madres/padres, a dejar el cuidado de los peques, en terceros o en instituciones. Debiera de haber excedencias retribuidas, (en algunos países de Europa, existen al menos hasta el año de vida) para tod@s aquellas madres y padres, que deseen acompañar a sus peques durante la etapa cero-dos-tres años.

Soy partidaria, por tanto de una adecuada información-formación que lleve a la mejor decisión a las familias para preservar la salud emocional y física de los más vulnerables, los niños.

Muchas otitis recurrentes, y otras enfermedades atribuidas a los virus, responden a somatizaciones (lenguaje del cuerpo) de los más pequeños, como lo demuestra la remisión de dichos síntomas, al permanecer junto a la figura de apego.

Más allá de la buena voluntad de excelentes profesionales como algunos educadores infantiles, que continúan su formación y reciclaje permanente, se halla la realidad. Ratios excesivos, dónde las educadoras, no dan abasto a tantas demandas individuales, que requieren atención igualmente individualizada.

Vivimos en una sociedad estresada, cargada de prisa,
tecnólogica y poco saludable, y debiéramos reflexionar, sobre el mundo que queremos legar a nuestros hij@s en un futuro próximo.

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Ell@s, merecen seguridad, respeto, afecto, y ¿quién mejor que los padres y madres preparados e informados, para ello?

Por ell@s, por los más pequeñ@s.

Yolanda González
Psicóloga especializada en clínica de adultos.
Formadora en Promoción de la salud y Prevención infantil.
Presidenta de A.P.P.S.I.

Autora: “Amar sin miedo a malcriar” 2010. y “Educar sin miedo a escuchar” 2015. Ed. RBA

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